El gran conflicto al que el constitucionalismo plurinacional tiene que enfrentarse es la creación de enclaves democráticos. El reconocimiento irrestricto de las libertades identitarias de las diferentes culturas o etnias ecuatorianas fomentaría un Estado plagado de varios órdenes jurídicos y sociales, a lo que el Estado pasaría a ser un no Estado.
El proyecto plurinacional enfrenta grandes barreras una de ellas es el principio básico del derecho: “mis libertades y mis derechos terminan donde comienzan los del otro”. Pero ¿Cómo entender este precepto si hay tantos otros y tan diversos? ¿Y cuál es el orden jurídico primordial y central?
Por ejemplo, el orden jurídico indígena tiene sus propias leyes, que son aplicadas en los territorios de sus nacionalidades, pero cuando estos delitos son juzgados de una manera que la Constitución del Ecuador no acepta entonces comienza una grieta jurídica, primero por evadir los derechos humanos, derechos universales de todos los humanos aceptados por el mundo occidental y segundo el precepto que ninguna persona podrá ser juzgada dos veces por el mismo delito.
¿Entonces cómo comprender la plurinacionalidad, sino como la facultad total de libertada de acción entorno a la constitución del Ecuador, este o no de acuerdo con ella?. Y es que hay nacionalidades que viven alejadas de lo que podríamos llamar civilización, al que no haber choque cultural e interacción humana y social no habría problema que tengan sus propias leyes.
Pero si hay problema en aquellas culturas abiertas que viven y coexisten con el mundo mestizo, ¿Cómo vivir con dos órdenes? ¿A cuál atenerse?, pues simplemente siempre existirá un Estado hegemónico.
En términos culturales, existe la alienación, es decir la apropiación de manifestaciones culturales entre el grupo hegemónico y el oprimido. ¿Cómo respetar las manifestaciones de uno o de otro grupo?
Entonces, la iniciativa de un Estado plurinacional pasa a ser simplemente un discurso político de inclusión, porque la aplicación verdadera de lo que concierne un Estado pluricultural no existe.
Es decir, estructura que se deja criticar es suicidio, como la estructura occidental en la que se basa nuestra constitución no permitirá por el hecho de que su base es hegemónica que otras formas de gobernar, de legislar y de convivir entre en interacción con ella.
Aunque la mirada eurocéntrica está en crisis y profundamente desgastada no se la puede obviar. Su forma de gobierno representativa es válida aunque deficiente pero es la única válida, o ¿es que esta democracia a través de un gobierno-parlamentario no es la forma de gobernar más aceptada en el mundo?
Además, antes de incentivar al Estado plurinacional, deben existir iniciativas y políticas que manifiesten la apertura de la sociedad mestiza a dejar que las nacionalidades tengan su propio orden. Debe erradicarse fenómenos como la segregación, el irrespeto y el menosprecio a las comunidades indígenas, así como la exclusión, el separatismo y el regionalismo en el Ecuador.
El Estado plurinacional no solo está en los papeles, es un proceso que tomará muchos años, y que no termina con la firma de los que gobiernan.





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