Identidad vs Estado: Un nuevo conflicto.

•7 Febrero 2010 • Dejar un comentario

El gran conflicto al que el constitucionalismo plurinacional tiene que enfrentarse es la creación de enclaves democráticos. El reconocimiento irrestricto de las libertades identitarias de las diferentes culturas o etnias ecuatorianas fomentaría un Estado plagado de varios órdenes jurídicos y sociales, a lo que el Estado pasaría a ser un no Estado.

El proyecto plurinacional enfrenta grandes barreras una de ellas es el principio básico del derecho: “mis libertades y mis derechos terminan donde comienzan los del otro”. Pero ¿Cómo entender este precepto si hay tantos otros y tan diversos? ¿Y cuál es el orden jurídico primordial y central?

Por ejemplo, el orden jurídico indígena tiene sus propias leyes, que son aplicadas en los territorios de sus nacionalidades, pero cuando estos delitos son juzgados  de una manera  que la Constitución del Ecuador no acepta entonces comienza una grieta jurídica, primero por evadir los derechos humanos, derechos universales de todos los humanos aceptados por el mundo occidental y segundo el precepto que ninguna persona podrá ser juzgada dos veces por el mismo delito.

¿Entonces cómo comprender la plurinacionalidad, sino como la facultad total de libertada de acción entorno a la constitución del Ecuador, este o no de acuerdo con ella?. Y es que hay nacionalidades que viven alejadas de lo que podríamos llamar civilización, al que no haber choque cultural e interacción humana y social no habría problema que tengan sus propias leyes.

Pero si hay problema en aquellas culturas abiertas que viven y coexisten con el mundo mestizo, ¿Cómo vivir con dos órdenes? ¿A cuál atenerse?, pues simplemente siempre existirá un Estado hegemónico.

En términos culturales, existe la alienación, es decir la apropiación de manifestaciones culturales entre el grupo hegemónico y el oprimido. ¿Cómo respetar las manifestaciones de uno o de otro grupo?

Entonces, la iniciativa de un Estado plurinacional pasa a ser simplemente un discurso político de inclusión, porque la aplicación verdadera de lo que concierne un Estado pluricultural no existe.

Es decir, estructura que se deja criticar es suicidio, como  la estructura occidental en la que se basa nuestra constitución no permitirá por el hecho de que su base es hegemónica que otras formas de gobernar, de legislar y de convivir entre en interacción con ella.

Aunque la mirada eurocéntrica está en crisis y profundamente desgastada no se la puede obviar. Su forma de gobierno representativa es válida aunque deficiente pero es la única válida, o ¿es que esta democracia  a través de un gobierno-parlamentario no es la forma de gobernar más aceptada en el mundo?

Además, antes de incentivar al Estado plurinacional, deben existir iniciativas y políticas que manifiesten la apertura de la sociedad mestiza a dejar que las nacionalidades tengan su propio orden. Debe erradicarse fenómenos como la segregación, el irrespeto y el menosprecio a las comunidades indígenas, así como la exclusión, el separatismo  y  el regionalismo en el Ecuador.

El Estado plurinacional no solo está en los papeles, es un proceso que tomará muchos años, y que no termina con la firma de los que gobiernan.

La Liga Iroquesa y su contribución a la democracia norteamericana.

•25 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

En esta ocasión les voy a hablar sobre un tema que me era totalmente desconocido hasta hace poco -aunque nunca, como todo en esta vida, es tarde para aprender-: la Liga Iroquesa

La Liga Iroquesa fue una agrupación de tribus indígenas que habitaron la zona conocida como “área cultural de los Bosques del Este”. Dicha confederación fue fundada en el siglo XVI en el centro de lo que actualmente es el estado de Nueva York. La confederación original estaba formada por cinco tribus: los indios mohawk, onondaga, cayuga, oneida y seneca.

Posteriormente se admitió a los tuscarora, un pueblo oriundo de Carolina del Norte que había emigrado a Nueva York, con lo cual se adoptó el nombre de Liga de las Seis Naciones.

La estructura organizacional de los Iroqueses es algo que me ha llamado especial atención puesto que su organización era de tipo matriarcal. El poder que ostentaba la mujer era muy interesante.

Por ejemplo, la mujer tenía el derecho de poner el nombre del clan al que ella pertenecía a los niños; así como también estaba encargada de elegir a los jefes de las tribus. La mujer sensata de más edad ayudada por otras mujeres del mismo clan eran las encargadas de la elección.

Pero los Iroqueses también contribuyeron de forma notable al establecimiento de la democracia en Estados Unidos, su forma de vida, su organización inspiraron a la redacción de la Constitución norteamericana.

Entre los aspectos de la Liga Iroquesa que sirvieron de inspiración, destacan los siguientes:

  • Que la autoridad suprema descansaba en el grupo en vez de un individuo
  • La separación de las autoridades civiles de las militares por la diferenciación de tareas inherentes a las mismas.
  • El modelo del gran Concejo de Sachems o los delegados de las seis naciones de la Liga Iroquesa, comprometidos a velar no solo por los intereses de las naciones que representaban sino los de toda la Liga  (el nacimiento del “modelo federal”) .
  • La forma indígena de tomar decisiones en forma participativa y por consenso (con largas discusiones de carácter informal previas a las decisiones finales, donde se evitaba la imposición por “mayoría”, y donde la abstención era inconcebible y tomada por un fracaso o por un “no” para las autoridades  ).
  • El permitir a cada quien hablar sin interrupción, repudio o gritos de otros, etc.

Como vemos, los Iroqueses fueron fundamentales para sentar las bases de la democracia en Estados Unidos. Su cosmovisión resultó de gran utilidad para los intelectuales blancos de aquella época.

En una próxima publicación trataré algo que tiene que mucho que ver con este post: la autodeterminación de los pueblos. La obligación de reconocer a cada pueblo su libertad para elegir su propia organización.

El día en el que el río Guayas se tiñó de sangre.

•24 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

Imagen del 15 de noviembre de 1922 en Guayaquil.
Todo sucedió inesperadamente. En menos de 48 horas Guayaquil y el país entero cambió para siempre. La mayoría de ciudadanos se vistió de luto con la intención de rendir homenaje a aquellos hombres que dieron su vida por una sociedad más justa. Todos recuerdan, año tras año, ese fatídico 15 de noviembre de 1922 pero nadie desea volver a vivirlo.

Era 13 de noviembre de 1922; el Ecuador pasaba por una grave crisis económica producto de una 1ª Guerra Mundial larga y dura. La guerra golpeó las exportaciones de productos nacionales como el cacao, su precio que bordeaba los 26 centavos antes de la crisis cayó en picado y se ubicó en 9 centavos.

El Sucre, moneda oficial del país, por ese entonces, se devaluó originando grandes caídas en los precios de los salarios. Los trabajadores no tuvieron más opción que declararse en huelga, entre sus peticiones estaban la reducción de la jornada laboral a 8 horas, seis días semanales y un aumento de sueldo. Nadie se imaginó que estas justas peticiones, dada la coyuntura internacional como la victoria de la Revolución Rusa en 1917, acabarían en una masacre social.

Ese 13 de noviembre, miles de trabajadores decretaban un Paro General con la única idea en la cabeza: motivar cambios sustanciales en el país. Todos –alrededor de treinta mil obreros- caminaron hacia la Gobernación para entregar a Jorge Pareja, el gobernador de turno, un manifiesto con aquellas peticiones que debían efectuarse, para ello, los huelguistas otorgaron 24 horas de plazo para que éstas demandas fueran acogidas y, posteriormente, aceptadas por el presidente José Luis Tamayo.

El plazo se cumplía. La mañana del 15 de noviembre llegó y las esperanzas de todo un pueblo por obtener mejores sueldos y beneficios crecían. Los gritos y consignas retumbaban al unísono por las calles y avenidas de un Guayaquil que vería en las próximas horas una batalla desigual, cruel y mortal.

De pronto, los noticieros locales daban aviso sobre un decreto del presidente José Luis Tamayo donde disponía varias medidas económicas pero ninguna de ellas acogía las peticiones de los obreros. Ese sería el primer aviso de que al presidente las necesidades y la vida de los obreros le importaban un comino.

Un segundo aviso, mucho más contundente y crudo, fue el que reseña Alejo Capelo, en su libro: 15 de noviembre de 1922, una jornada sangrienta, donde revela un telegrama que el presidente José Luis Tamayo le dirigió al general Barriga: “Espero que mañana a las seis de la tarde me informe que ha vuelto la tranquilidad a Guayaquil, cueste lo que cueste, para lo cual queda usted autorizado

Eran las dos de la tarde, los manifestantes estaban cerca de la Gobernación. Iban en busca de Pareja. Nunca lograron llegar. La policía había acordonado la Gobernación pero los manifestantes en su intento por materializar sus deseos seguían avanzando. Empezaron los disparos. Policías y militares disparaban sin medir las consecuencias. No importa si el destinatario de esas balas era un huelguista, una madre o un niño que se encontraban por ahí en el momento menos oportuno.

A pesar de que los manifestantes eran mayoría no pudieron hacer nada en contra de las fulminantes balas que salían de las armas de una fuerza pública indolente y deshumana.

Las calles empezaron a teñirse de sangre. Los manifestantes caían uno a uno por aquellas avenidas. La policía no mostró compasión.

Los gritos y consignas de aquella manifestación se fueron apagando poco a poco, como lo hicieron sus esperanzas y deseos por una vida más digna. Las armas y la insensibilidad lo consiguieron.

Algunos de los cuerpos de los manifestantes fueron abandonados en un cementerio, otros, corrieron con peor suerte y fueron arrojados sin clemencia al río Guayas. Ese día, el río acogió los cuerpos de todos los hombres, mujeres niños y ancianos valientes que dieron la vida por una causa. El río se tiñó de un rojo, pero no un rojo cálido sino un rojo de un color oscuro y grisáceo, abrumado por la dureza de las muertes.

Los historiadores hablan alrededor de 300 y 500 vidas que se apagaron aquel 15 de noviembre, vidas que la codicia y el poder las cegó pero que la memoria histórica y colectiva de todo un país no las olvida. Aquellas vidas cimentarían las bases para gestas revolucionarias futuras.

Sobre los derechos culturales.

•24 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

El motivo de este post es con la finalidad de hacer un breve análisis sobre uno de los artículos enmarcados en la nueva Constitución del Ecuador, que trata sobre el derecho cultural.

El artículo 66, numeral 24, estipula:

  • El derecho a participar en la vida cultural de la comunidad.

Como todos los derechos que abarca una Constitución, estos no se cumplen a cabalidad. Es decir, la aplicación de este derecho se determina por aspectos independientes a su condición inherente de obligatoriedad. Por ejemplo: el nivel socioeconómico.

Así, vemos como el disfrute, goce y participación en la vida cultural de una sociedad se determina básicamente por el nivel económico de un individuo.

La participación está garantizada para todos cuando se trata de espectáculos populares de libre acceso como fiestas de folklore ya sea a nivel regional, local o nacional como la ‘La Mama Negra”, el Carnaval o las Fiestas de Quito.

Si son eventos donde el intermediario para accederlos es el dinero, la participación se reduce. En un evento teatral, por ejemplo, la participación no se cumple si el individuo no dispone del precio estipulado para accederlo.

Con esto, no se pretende que todo acto sea gratuito pero sí accesible para cualquier bolsillo. De esta manera se lograría afianzar la participación en la vida cultural de la comunidad de todas y todos logrando elevar el nivel cultural de la sociedad notablemente.

BIENVENIDOS.

•24 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

Bienvenidos a “PeriodismoSinCensura” un blog en el que se aboradará todos los temas de la coyuntura política, económica y social de nuestro país.

Aquí también podrán encontrar ensayos, artículos y/o crónicas de quién les escribe, con el fin de dar a conocer temas que, quizá, para muchos, pasan desapercibidos.

Les doy, pues, la bienvenida a este sencillo espacio. Espero sus comentarios sobre futuras publicaciones. Gracias.

Javier.